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Valle de Colchagua - Paisaje

El paisaje en el Valle varía desde la Cordillera hacia la costa. La majestuosa cordillera en esta latitud tiene aún algunos sectores con antiguos bosques de especies nativas, ríos de aguas muy transparentes y escarpadas laderas donde hilos de agua bajan en pequeñas cascadas.

No es extraño divisar cóndores o águilas. En invierno, las cumbres nevadas son imponentes, especialmente en un día despejado después de una nevada…o con la hermosa tonalidad rosada que toman al atardecer.

En el Valle se encuentran las principales ciudades, los más típicos y antiguos pueblos, las casonas y parques de las antiguas haciendas y también la mayor expresión de la moderna agricultura que caracteriza a esta zona. Grandes plantaciones de viñas, unidas a las de uva de mesa, cítricos, ciruelos, etc. y siembras de cultivos tradicionales dominan el paisaje.

Consecuencia de las acequias de regadío, los campos aparecen subdivididos en áreas definidas y rodeados por hileras de árboles. La mayoría de ellos (álamos, sauces, eucaliptos, aromos) son de origen foráneo y responden al gusto de una época (segunda mitad del siglo XIX) en que se cubrieron de árboles tanto nuestros campos como las plazas y avenidas de las ciudades y pueblos.

Dos cadenas de cerros, bordean el Valle del río Tinguiririca, que corre hacia el poniente, en dirección al mar. En la ladera de exposición Sur de estos cerros se mantienen aún bellos bosques con enormes ejemplares de especies nativas. En sus faldeos se observan las nuevas plantaciones de viñedos que se encaraman por las laderas y de donde se obtienen algunos de los vinos más interesantes del Valle.

El "huaso" (hombre de campo Chileno) viste su atuendo típico en todas sus actividades y usted puede comprobar que es así en la plaza de cualquiera de nuestras ciudades y pueblos, en el banco, en la calle y el campo.

El uso del caballo es muy común…y la bicicleta es hoy el medio de locomoción por excelencia. Acercándonos hacia la costa el paisaje vuelve a cambiar. Se acaban los fértiles terrenos de riego y comienza el secano, con su típico paisaje de praderas bajas y espinos, especialmente dedicados a la ganadería. También se pueden observar viñedos plantados bajo sistemas de riego tecnificados y con uso de aguas subterráneas.

Una vez cruzando la Cordillera de la Costa, de baja altura y cubierta de plantaciones de pino insigne, se puede observar el océano en toda su extensión, los campos sembrados de trigo, y el pintoresco y antiguo balneario de Pichilemu, con varias playas de hermosas olas, las que se pueden observar en todo su poder en el sector Punta de Lobos.

Un poco más al sur se encuentra la localidad de Cahuil, con su laguna de agua salada y las rústicas piscinas donde se extrae sal de mar, que le dan un llamativo aspecto al paisaje.

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